miércoles, 20 de febrero de 2008

Dibujar el mundo



Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara.

Jorge Luis Borges (1899-1986)

Del libro El hacedor

14 comentarios:

Elena dijo...

Maestro entre los maestros, la capacidad de Borges para emocionar con sus palabras es algo inusual. Es uno de los relatos más bonitos que he leído en mucho tiempo. Nuestro rostro resume todo lo que somos. Qué bien lo reflejó Oscar Wilde en esa obra magnífica de El retrato de Dorian Grey.

Un saludo

Trapi dijo...

Un grande, sin ninguna duda.

Saludos

Las3Musas dijo...

Todos somos mapas de territorios inexplorados.

besos
musa

El Viajero Solitario dijo...

Te felicito por la selección de textos, HERMAN. Realmente deliciosos.

Herman dijo...

Elogiar a Borges, querida Elena, es parecido a poner agua en el océano. Pero lo seguiremos haciendo incansablemente. Gracias por tu visita.

Bienvenido, Trapi. Acomódate en una falsa silla.

Hermoso aforismo, Musa. Lo iré rumiando durante toda la tarde.

Me alegra, Viajero, que te agrade la selección. Espero que todos los textos que aquí cuelgo, ya sean propios o ajenos, vayan trazando pacientemente los contornos de mi cara.

Viridis dijo...

¿Y qué hacer cuando ese dibujo no nos llena? ¿Y si no refleja lo que crees que eres?

Arcángel Mirón dijo...

Es un escritor inmenso.

La vieja dijo...

Las patas de gallo de Borges son como las cuerdas de un arpa celestial.

Recaredo Veredas dijo...

Grande por la maestría de su prosa y por el dominio de un mundo absolutamente propio. Saludos.

Espectadora dijo...

Yo cada día intento dibujar un mundo, además que fuera ideal, pero no consigo más que una trama de líneas enredadas.
Saludos Hermán

Mega dijo...

Sin duda alguna. Nuestros actos empiezan trazando nuestra andadura para terminar imprimiendo nuestro carácter.

El Blog de Eduardo MInutella dijo...

Muy bueno el blog. Buenos textos y edición muy cuidada,
Felicitaciones

Herman dijo...

¿Qué hacer, Viridis, cuando el dibujo resultante no nos agrada? Supongo que sólo cabe una opción: seguir dibujando incansablemente. Nadie dijo que fuera fácil obtener una cara satisfactoria. En realidad, muy pocos lo consiguen.
Me alegra que rondes por aquí.

Tú lo has dicho, Gilda, un escritor inmenso e inabarcable. La obra de Borges constituye un nítido laberinto por el que resulta muy grato perderse.

Hermosa greguería, Vieja. Aunque, según parece, a Borges no le gustaban en exceso las aves de corral y sus patas reptilianas.
Un beso desde el limbo.

Un mundo propio, Recaredo, construído a partir de innumerables mundos ajenos. Te recomiendo un cuento titulado "Borges, el cleptómano", de Juan Bonilla, donde se viene a demostrar que el maestro argentino albergaba en su interior a un exquisito plagiario. Un plagiario capaz de superar las obras que expoliaba. Gracias por tu visita.

Nunca dejes de dibujar, Espectadora. Seguro que algún día lograrás el milagro de una cara risueña mirándose a sí misma.

A mí también me gusta pensar que el carácter se construye a partir de los actos, Mega. El conjunto de nuestras decisiones acaba revelando nuestro rostro.

Bienvenido, Eduardo, a este pequeño reducto de palabras e imágenes. Y gracias por tu felicitación. Espero que pronto regreses.

Anónimo dijo...

Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo.
A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias,
De reinos, de montañas, de bahías, de naves, de peces, de habitaciones,
De instrumentos, de astros, de caballos y de personas.

Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas,
Traza la imagen de su cara.

-Jorge Luis Borges


PD. Cuidado con las comas.