lunes, 3 de marzo de 2008

Perder el tiempo



Pensó que con el tiempo que malgastaba podrían vivir plenamente familias enteras. Luego se arrojó despacio al vacío.

Imagen: Reloj del Museo de Orsay (París)

16 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Nos matamos?

Galletto

Arcángel Mirón dijo...

Eso pasa por creer que el tiempo puede medirse en horas, minutos y segundos. Y por vivir matemáticamente.

:)

Ojalá resucite y se de cuenta.

La vieja dijo...

Es mejor que no nos matemos: puede ser que nazcamos por estar tan muertos. No sé si se dice así. Ni si me habéis entendido.
Los optimistas no creo.

Espectadora dijo...

El único tiempo que nos podemos permitir perder es el nuestro. Es tan compleja la medida del tiempo...
Besos

Herman dijo...

No es necesario, Galleto. Sólo es cuestión de aguardar un poco. El tiempo, ese sigiloso asesino a sueldo, ya se encarga del asunto.

Sería divertido, Gilda, que el tiempo pudiera medirse en caramelos, helados de frambuesa o abrazos, pero se mide en segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años, lustros, décadas, siglos, milenios. Y a veces es un agobio.

Estoy contigo, Vieja. Y creo haberte entendido a la perfección. Quizá porque no soy demasiado optimista. O quizá porque siempre te entiendo.

No creas, Espectadora. También podemos perder tiempo ajeno si nos dejan.

De todas formas, no os preocupéis demasiado por el personaje del texto ultrabreve, ya que en una de las interpretaciones posibles queda con vida. Arrojarse despacio al vacío no implica necesariamente morir. Quizá esté flotando en un espacio de infinito tedio.
Besos para todos.

Castigadora dijo...

Se lanzó al vacío, ¿al vacío del tiempo? Dejó atrás lo que no supo usar para iniciar un camino que no sabía donde lo llevaría.

El tiempo es traicionero, y por mucho que corras siempre sopla en tu nuca

Saludos

Las3Musas dijo...

He descubierto estos últimos meses que hay una epidemia. El tiempo se mide en abrazos y me siento manca.

El tiempo se me cae por los bolsillos sin que pueda detenerlo. Es de un material extraño, está hecho como de relojes...

:)

abrazo fuerte tus letras
musa

Arilena dijo...

Has encontrado la palabra perfecta para el texto: "se arrojó despacio al vacío."
Hay muchas formas de arrojarse pero justo esa es la más adecuada para alguien que no quiere malgastar su tiempo.

El Viajero Solitario dijo...

Comparto la opinión de Arilena. Esa palabra, "despecio", esa sola palabra da sentido al relato.

Mis felicitaciones por el feliz hallazgo (no siempre damos con la palabra exacta).

hanksiolitico dijo...

Pero... el tiempo es intransferible, como las tarjetas chip de firma electrónica.

Y sin embargo llueve.

Sólo digo una cosa dijo...

Veo que hay final feliz. Sé que no muere por la forma de saltar. Planeó como una hoja hasta llegar al suelo.

Llueve y hace un frío del copón, hanksiolítico.

Enrique Páez dijo...

Genial. Sin más.

Herman dijo...

Me agradan tus comentarios, Castigadora. Aún no comprendo de dónde procede tu hostil apodo.

Todo un privilegio, Musa, que improvises poemas en las paredes de mi falsa residencia.
Abrazo tu abrazo.

Encontrar la palabra justa es siempre arduo. Me alegra haberlo logrado esta vez, Arilena. Y me alegra doblemente que visites mi guarida.

"Alabados sean los pies del viajero", como diría un viejo trovador. Gracias por tus palabras.

Que el tiempo sea intransferible, amigo Hank, demuestra la negligencia de los dioses. Ojalá pudiéramos dar tiempo a los moribundos.

Me agrada tu suave interpretación, Rose Sélavy. Y tu grata presencia.

Complacer a lectores de tu calibre, Enrique, resulta sumamente alentador. No puedo pedir más.

Elena dijo...

Esto se puede calificar de microcuento, ¿no? Tiene muchísima fuerza, Herman. Tanta, que uno se siente caer al vacío con él (o ella) al leerlo.

Un saludo

Herman dijo...

En realidad, Elena, lo que has leído es el comienzo de una novela de 700 páginas. A esas dos líneas le seguirían 699 páginas en blanco. Todo un monumento al vacío. Me honra que te haya gustado.

La_Dama dijo...

Contundente...
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Un placer visitarte