lunes, 17 de octubre de 2016

Obstinación

–Esta vez no fallaré –se dijo con rabia el francotirador. Acto seguido, volvió a disparar su rifle de largo alcance.
Pero nada.
Definitivamente, había perdido precisión en los dedos, antaño infalibles. Volvió a intentarlo, cambiando de víctima. Fue inútil. No lograba arrebatarle la vida a nadie.
–¿Nos vamos ya? –dijo una voz lúgubre a su espalda.
Por toda respuesta, el francotirador cargó de nuevo el rifle con obstinación de sonámbulo.
–Sólo tengo que concentrarme un poco –se dijo mientras limpiaba el visor del arma. Luego apuntó con cautela. Sentada tras él, la Muerte consultó su reloj y encendió pacientemente un cigarrillo.

Fuerza Menor (Isla de Siltolá, 2016)
Imagen: M.C. Escher (Eye)

2 comentarios:

Berenice Einberg dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Hola, me llamo Julio David dijo...

Entiendo al francotirador: cuando la muerte nos rodea, mejor es hacerse el sordo, el ciego, hacerse el loco. Y seguir entrampado en las actividades diarias de siempre, como si estas fueran eternas.

Buen texto. Saludos!