martes, 22 de marzo de 2016

El infierno











Tanto visitante inesperado empieza a cansarme. El piso es diminuto, algo mayor que un microondas. Y por ahorrar, tengo que compartirlo con mi hermanastro, depravado tarambana que me legó mi padre al morir. Desde el primer día, comenzó a meter gente en nuestra ratonera sin previo aviso, desconsideradamente. En este momento (es lunes por la mañana) hay cuarenta y tres personas en el pasillo, ciento nueve en el salón y doscientas quince repartidas entre la cocina y el baño. Espero que no griten mucho cuando active el lanzallamas. Deploro molestar a los vecinos.

Imagen: fotograma de Fahrenheith 451

2 comentarios:

el marido de la portera dijo...

Jajaja, estupendo. Me ha gustado muchísimo.

Un saludo

Hola, me llamo Julio David dijo...

Uf, claustrofóbico! Yo saldría de ahí rompiendo puertas y ventas (y golpeando a uno que otro a mi paso).

Saludos!