sábado, 31 de enero de 2009

Epitafios anómalos

Extraño mi cama.

Prefiero el útero materno.

Mi médico es un impostor.

Que alguien encienda la luz.

Esto es un auténtico sinvivir.

Pese a todo, mantengo el optimismo.

Quién pudiera sentir de nuevo aquel abrazo incandescente.

Prohibido armar alboroto. Tengo mal despertar.

Mi reloj se ha detenido. Déle cuerda al suyo.

En algún momento debí distraerme.

Añoro el tiempo.

Imagen: Mark Rothko (Rust and Blue)

10 comentarios:

Raúl dijo...

O: "Aquí acabo la carrera"... éste me gusta sobremanera.

BB dijo...

El camino sin retorno, inexorable,
con la soledad como única lámpara...
Despierta, ya, de esa pesadilla!!!
Epítafios, anómalos o no, no son
más que eso: epitafios.

Esther dijo...

Me quedo con el primero y el último.

El Viajero Solitario dijo...

Quién no recuerda aquel famoso epitafio de Groucho Marx: disculpen que no me levante.

Me gustó el primero y me inquietó "Prohibido armar alboroto. Tengo mal despertar".
A mí no me importaría que en mi epitafio dijera murió vivo.

Herman dijo...

Gracias por el comentario, Raúl.

Es una pesadilla acogedora, BB. No te preocupes.

Coincidimos, Esther. También a mí me agradan especialmente el primero y el último de estos epitafios sin cadáver.

El célebre epitafio de Groucho, Viajero, fue precisamente el detonante de este pequeño ejercicio algo lúgubre.
Muy ingenioso, por cierto, el epitafio que propones. Murió vivo.

Txell Sales dijo...

A mi, me ha gustado mucho lo de "Prohibido armar alboroto. Tengo mal despertar." Y el siguiente. Por supuesto, los demás también están bien. Yo añadiría: "He dejado de luchar durante un segundo."

Castigadora dijo...

Siempre sorprendente, tomarse a risa la seria muerte.

Un post interesante!

Un saludo

Arcángel Mirón dijo...

Iba a citar a Groucho Marx, pero el Viajero se me adelantó.

El del útero me encantó.

:D

Raúl dijo...

El que yo te apunté, según parece, reza escrito en latín en la lápida de M. Monroe. O eso dicen.

Laura dijo...

son geniales, herman.
un beso