lunes, 31 de diciembre de 2007

La salvación



Ésta es una historia de tiempos y de reinos pretéritos. El escultor paseaba con el tirano por los jardines del palacio. Más allá del laberinto para los extranjeros ilustres, en el extremo de la alameda de los filósofos decapitados, el escultor presentó su última obra: una náyade que era una fuente. Mientras abundaba en explicaciones técnicas y disfrutaba de la embriaguez del triunfo, el artista advirtió en el hermoso rostro de su protector una sombra amenazadora. Comprendió la causa. "¿Cómo un ser tan ínfimo" -sin duda estaba pensando el tirano- "es capaz de lo que yo, pastor de pueblos, soy incapaz?".
Entonces un pájaro, que bebía en la fuente, huyó alborozado por el aire y el escultor discurrió la idea que lo salvaría. "Por humildes que sean" -dijo indicando al pájaro- "hay que reconocer que vuelan mejor que nosotros".

Adolfo Bioy Casares (1914-1999)

(Del libro Cuentos breves y extraordinarios, editado por Losada)

7 comentarios:

Las3Musas dijo...

Muy interesante... El vuelo verdadero lo arremete quien no sabe que vuela.
Me has hecho reflexionar sobre la diferencia entre el arte social y las modas estéticas.

te deseo un 2008 imperdible...
besos,
;)
musa

Arcángel Mirón dijo...

Cada vez que leo este cuento pienso: ¿durante cuánto tiempo el escultor tiene asegurada su salvación? En su próxima obra, el tirano pensará lo mismo, y tal vez no haya un pájaro oportuno.
Me dan ganas de gritarle la advertencia: es mejor estar fuera del alcance del tirano.

Buen año, inteligente Herman.

Herman dijo...

No te he hecho reflexionar yo, amable Musa, sino tu paisano Bioy.
También te deseo un feliz 2008. Súrcalo como un aeroplano o un águila imperial.

Es una buena pregunta, Gilda. La clave quizá resida en la palabra "protector". El tirano protege al artista, y éste se halla por tanto a expensas de aquél, encerrado en una jaula invisible. El único que posee absoluta libertad de acción es el pájaro. Pero su libertad es del todo inconsciente, una libertad ciega. Sin embargo, la relativa esclavitud del artista es consciente, fértil y humana (quizá preferible).
Buen año también para ti, Gilda. Que los dioses te protejan.

Sergi Bellver dijo...

Llevo un tiempo de apostasía de Borges, y no sé si eso debería afectar a sus discípulos, como Casares, pero me temo que me llevaré la contraria y alabaré tu elección.

Feliz año, camarada, que venga fértil y prolijo en letras. Por cierto, dejé un comentario en la entrada anterior, felicitandoté y felicitandomé, que diría un porteño. A mí mismo por el buen ojo, visto lo visto, y a ti porque si otros como el señor Muñoz (gran tipo M.A.), lo tienen contigo, por algo será, digo yo.

Sergi Bellver dijo...

Y los gremlins de la red se comieron ese otro comentario, se me olvidó decir.

Herman dijo...

Mil gracias, Sergi, por ser tan amable. Siempre es un privilegio tu visita.

Elena dijo...

Gracias por pasarte por mi blog, y por el enlace. He estado dando una vuelta por el tuyo y me ha parecido muy interesante. Voy a enlazarte yo también, y así podremos seguir más en contacto.

Un saludo